El próximo domingo 16 de junio celebraremos en México el Día del Padre, una fecha dedicada a rendir homenaje a los padres de familia, estableciendo el tercer domingo de junio para conmemorarlos año con año. Esta tradición tiene sus raíces en eventos internacionales de principios del siglo XX y está vinculada a la conmemoración del Día del Padre en Estados Unidos.

 

La idea de celebrar el Día del Padre provino de Sonora Smart, quien deseaba honrar a su padre, un veterano de guerra que enviudó y se encargó de sus seis hijos. Sonora propuso festejar el Día del Padre en la fecha de nacimiento de su progenitor, el 19 de junio. En 1924, el presidente Calvin Coolidge apoyó la idea de asignar un día nacional para los padres, pero no fue hasta 1966 que el presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación para destinar el tercer domingo de junio como el Día del Padre. Esta celebración se extendió a América Latina, adaptándose a los calendarios locales y convirtiéndose en una festividad ampliamente reconocida.

 

En México, la celebración del Día del Padre refleja la importancia de la figura paterna en la sociedad. Según el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se estima que el 47.7% de los hombres de 15 años y más habita en la misma vivienda con al menos una hija o hijo. Además, el Censo reportó que el 2.6% de la población total vivía solo con el padre, mientras que el 34.3% declaró que su padre vivía en otra vivienda, el 28.0% que su padre había fallecido y el 1.4% no sabía sobre él.

 

 

La ausencia de los padres en el cuidado de sus hijas e hijos ha sido un tema de preocupación y acción social. En 2022, ONU Mujeres, UNICEF y el Instituto de Machos a Hombres (IDMAH) lanzaron la campaña de comunicación «Por Más Paternidades Presentes» para visibilizar esta problemática. Esta iniciativa busca promover la presencia y el compromiso de los padres en la crianza y el desarrollo de sus hijos, subrayando la importancia de la paternidad activa y responsable.

 

La celebración del Día del Padre en México no sólo honra a los padres presentes, sino que también sirve como un recordatorio de la necesidad de fomentar relaciones familiares más equitativas y comprometidas. Es una oportunidad para reflexionar sobre el papel de los padres en la sociedad y promover un entorno en el que todos los miembros de la familia puedan prosperar.